¡A la mierda con todo!
Resulta que estoy con psicóloga, ¿no? Ya fui cambiando dos veces, la primera era una boluda, parecía que nunca antes había atendido a una anoréxica y la verdad que su ignorancia me reventaba; la segunda conocía a mi papá, y que digamos eso no me cayó bien. Entonces la última me cayó bien. Excelente, eso no me preocupa.
Después de unos días algo “ilumino” a mi vieja, realmente no comprendo la idea que se le ha venido ahora, y… me cocina (¿?), no, espera, me insiste que coma, me compra cosas que antes, hace mucho tiempo, me permitía comer (ahora mi tumba cabeza me lo prohíbe). Me saca ¿qué puta mierda cree? ¿Qué por algunas sesiones con la psicóloga de pronto mágicamente iba a empezar a comer? ¿Qué pelotudez es esa? Y para seguir me jode con mi uso excesivo de laxantes.
Me hace comer como una puta e inigualable gorda. Estoy desbordante de grasa. Parece que cada ves que me hace comer, cada ves que como solamente aumenta mi odio y desprecio hacia mi misma.
No puedo comer tranquilamente, no puedo. No quiero comer hasta que este lista. Y no quiero salir a ningún lado, no, no después de que me haga comer todo y me sienta inflada como un globo, además que después de aparezco voy intoxicada de laxantes.
Como trabaja los días de semana hasta las 4… ¡me llama! ¡Si! Me llama para ver si desayune, para asegurarse de que almorcé… jaja jaaaaa, como buena mentirosa que soy, no le digo la verdad, aunque es costumbre natural la mía, estoy naturalizada escupiendo mentiras.
Me llena de rabia.
Y no estoy yendo a la escuela, es que mis cambios depresivos y furia no me dejan hacer una mierda, no me puedo concentrar bien, me empecino tanto con cualquier trabajo que lo que no me sale como quiero me desespera… al fin, estoy mas inútil que nunca. Además, colgada de la realidad, me cuesta mucho ahora salir de mi misma, y a veces sentada con mis compañeras alrededor no tenía idea de lo que hablaban.
Perdón si no comento seguido, es que ando enfurecidamente distraida.