domingo, 1 de noviembre de 2009

Espinas en rojo


17/10

Como tantas otras veces esa vez me corte. Lo que hizo que esta vez fuera diferente fue que me corte en el auto de mi mamá, sola, por supuesto.

Me había propuesto comprar ropa interior, cosa que no hago desde que cubrí mi cuerpo con exagerada grasa; cuando entre al primer lugar mi vieja pide un corpiño talle 85 (si, ya sé, naturalmente no tengo nada) pero con lo gorda que estoy ese ya no es mi talle, y se noto. Me lo probé de espaldas al espejo y no me quedo. No quise más. Salí del lugar temblando (como cada vez que quiero llorar y no lo hago). No quise más nada. Le pedí las llaves a mi mamá mientras ella se iba con mi hermana a seguir comprando.
Casi, casi corriendo hasta el auto, desesperada. Entre y llore. Y me corte, me corte.
Pero eso no fue suficiente. Como al siguiente día era el Día de las Madres mi vieja tuvo una cena con la familia de Jorge (mi padrastro) y mi hermana los acompaño. Sola en mi casa sin haber comido en todo el día empecé a engullir, milanesas de soja, hamburguesas de soja (cabe que no como carne de ningún tipo), jugo de frutas, hasta no poder más. Si, gula al estilo pecado capital. Gran atracón de la puta madre.
Me prepare después de ingerir como una triste desquiciada, y me fui al baño, como hace tanto no hacía, a vomitar. Vomitar hasta sentir el ácido de la bilis, el vacío que te lo indica el hiel. Salí del baño mareada, aliviada, un poco nerviosa y con ese odio impulsivo que me llevo directamente a buscar una botella de agua y tragar algunas pastillas (las estabilizadoras que me agrego la psiquiatra). Luego enfrente de la tele me odie más, y empecé a tomar alcohol. Ron, Vodka. Más pastillas.
Me fui a dormir mareada casi sin poder ponerme de pie. Al rato llegó mi vieja que traía a mi hermana y ella se iba de nuevo. Mi hermana se fue a dormir. Y yo en mi habitación, sintiéndome raramente angustiada y aliviada porque sabía que lo que había hecho me iba hacer mal.
No mucho tiempo después me agarraron nauseas y vomito. Todo, todo agua, alcohol y como una espuma… o saliva batida, imaginado inocentemente, ¿no?
Cuando me despierto, ¡Opa! Estoy en el hospital. Y siento una hermosa debilidad, y un horrible dolor de cabeza. No comí en los siguientes dos días.
Pero a los pocos días eso no me alcanzo. Si, soy extrañamente estúpida.

6 comentarios:

  1. Hoolaa prinn!!
    Animooo.. esta vez se te fue de las manos!!

    Muchas fuerzass!!
    Cuidatee!!
    Bsos

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  2. jajajjaja!!!! bueno no importa un dia mas de ayuno mejor!!! jejej

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  3. despues acordate de pasarme si lo pudiste hacer hoy el ayuno! besos

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  4. Eso si que estuvo fuerte, pero para tu suerte no resulto nada exageradamente grave!
    Esperemos que eso no se vuelva a repetir, yo por eso como se que nada me quedar, ni de broma me acerco a las tiendas a comprar ropa, prefiero esperar a que me agarre un poco de valor!

    Espero la tempestad haya pasado. . .

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  5. Hola hermosa paso super ra´pido
    hermosa ando bn rapido por que anda
    mi mom por aki de metixe xD
    cuidate muchos besos

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  6. Cariño...que sepas que me tienes aqui para lo que quieras okey? y que te quiero muchisimo(LL)

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